5/6/14

BIBLIOTECA LIBRE

Con la Biblioteca Libre le das vida a los libros leyéndolos y compartiéndolos. Estos libros no tienen dueños, son libres, por lo que no se pueden transar por nada. Cada vez que termines uno, recuerda entregárselo a otra persona para que el libro no pierda su magia.






4/6/14

Feria de Libros Infantiles


Festival Literario "Gustavo Roldán"



Siete historias felinas I

En la literatura para niños abundan las historias de animales. Y los perros y gatos llevan la delantera. Los hay lindos y feos, solidarios y egoístas, temerosos y aventureros… ¿Cómo seleccionar solo siete historias gatunas? Si siete vidas tiene el gato, bien podrán ser siete los siete platos felinos. Aquí la primera selección:
  1. Un gato clásico popular: El gato con botas de Charles Perrault. Hay muchísimas ediciones, entre ellas una con las ilustraciones originales de Gustave Doré publicada por Edhasa (Barcelona, 2003, col. Los libros del tesoro) y otra con versión de Liliana Cinetto e ilustraciones de Sebastián Barreiro publicada por Pictus (Bs. As., 2009, Col. Mini álbum).
  2. Un gato clásico de autor: El gato tomás  de Beatrix Potter. Madrid, Sudamericana.
  3. Un gato divertido: Las historias de señor Gato. Historias y rimas felinas  de Gianni Rodari Ilustraciones de Montse Ginesta. Bs. As., Aique/Anaya, 2010, Col. Sopa de libros. (Hay una edición española de 1999).
  4. Un gato romántico: La mejor luna de Liliana Bodoc. Ilustraciones de Eugenia Nobati. Bs. As., Norma, 2007.
  5. Un gato aprendiz: Hay que enseñarle a tejer al gato de Ema Wolf. Ilustraciones de Sanzol. Bs. As., Sudamericana, 1997.
  6. Un gato de libro-objeto (ideal para la bebeteca): Un gato de ultramar, texto de Mercedes Rodrigué e ilustraciones de Guido Van Genechten, Bs. As., La brujita de papel, Col. Acordeón.
  7. Un gato de libro cartoné (ideal para los más chicos): Gato tiene sueño de Satoshi Kitamura. México, Fondo de Cultura Económica, 1998.  
 
 
 http://cubosdemitorre.wordpress.com/2011/02/22/siete-historias-felinas-i/

Las mil versiones de Caperucita Roja


12/08/2010 por Pilar Muñoz Lascano

Desde Perrault hasta lo que llevamos del siglo XXI la historia de Caperucita Roja se ha narrado, repetido, modificado, puesto por escrito, cambiado, ilustrado, transformado y vuelto a contar.
Charles Perrault incluyó esta historia de tradición oral en sus Cuentos de Mamá Oca en 1697. Se trataba de una leyenda bastante cruel destinada a advertir a los jóvenes sobre los peligros del bosque, espacio oscuro durante la Edad Media en contraposición a la ciudad o el pueblo. Con este objetivo, el escritor francés agregó al final una moraleja explícita.
En 1812 los hermanos Grimm fueron quienes compilaron y pusieron por escrito la versión más leída hoy. Se trata de una historia más inocente ya que le agregaron un final en el que Caperucita y su abuela son salvadas por un cazador –devenido luego leñador o guardabosques-.
Infinita es la cantidad de ilustraciones de diferentes estilos que han acompañado, y muchas veces enriquecido, la historia maravillosa más popular de todos los tiempos, al menos en el mundo occidental. Sólo algunos ejemplos dignos de ser nombrados:
Caperrucita Roja de los hermanos Grimm e ilustraciones de Květa Pacovská, España, Kókinos, 2008.  Las ilustraciones son verdaderas obras de arte.
Caperucita Roja versión de Liliana Cinetto (basada en la de los hermanos Grimm) e ilustraciones de Mariano Díaz Prieto, Buenos Aires, Pictus, 2008.
Y  también son muchas y variadas las reescrituras del cuento clásico, ya sea desde la parodia, el humor o la transposición de género o espacio. Algunos ejemplos:
Una caperucita roja de Marjolaine Leray, Barcelona, Océano Travesía, 2009.
Es un libro compuesto por poco texto -que requiere por parte del lector el conocimiento de la historia- e ilustraciones en negro y rojo y que nos muestra una Caperucita implacable y vengativa. Una historia con bastante humor negro que resulta atractiva para los más grandes (sobre todo los adultos) y tal vez no recomendable para los más chicos.
Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Azul y Blanca de Bruno Munari y Enrica Agostinelli, Madrid, Anaya, 1998.
En este libro cada color construye una versión diferente de la historia: Caperucita Verde es amiga de las ranas y estas la salvan del lobo; Caperucita Amarilla vive en la ciudad y contempla cómo el tránsito urbano puede ser tan peligroso como el bosque; Caperucita Azul es pescadora y lucha contra un pez-lobo y Caperucita Blanca está cubierta por un manto de nieve que la hace invisible ante la mirada del lector –misterio que se resuelve con páginas en blanco-. Es posible contemplar esta versión como un juego en el que se desarma y rearma el cuento clásico apostando a la cooperación constante del lector.
“Caperucita Roja y el lobo” de Roald Dahl. Texto incluido en Cuentos en verso para niños perversos, Buenos Aires, Alfaguara, 2008. Ilustraciones de Quentin Blake
Se trata de una historia contada en versos rimados en la que Caperucita, más interesada por lo que cree un tapado de piel que por la apariencia de su abuelita, altera una de las preguntas del cuento tradicional. El comentario “¡Qué imponente abrigo de piel llevas este invierno!” provoca enojo en el lobo pero Caperucita se defiende matándolo con un revólver. El irreverente Dahl despliega una vez más su ilimitada transgresión y nos cuenta en el final que desde entonces Caperucita no desfila una caperuza sino una piel de lobo.
“Cruel historia de un pobre lobo hambriento” de Gustavo Roldán. Incluido en Sapo en Buenos Aires, Buenos Aires, Colihue, 1989.
Es un cuento que aporta al relato tradicional la visión de los animales del monte. Don Sapo, rodeado de los animales del lugar, es el encargado de narrar. Durante el diálogo, los juegos verbales generan equívocos humorísticos, y además se proyecta una burla al uso del “tú” y del “vosotros” que los humanos emplean cuando relatan estos cuentos.
 Caperucita Roja del Noroeste versión libre del cuento de Charles Perrault e ilustraciones e idea original de Walter Carzon, Buenos Aires, Albatros, 2008.
Esta Caperucita es una guagüita que vive en la Quebrada de Humahuaca. El relato se alterna con pictogramas, algunos pueden resultar difíciles para un lector no acostumbrado al vocabulario de la zona pero el libro incluye –de modo un poco escondido- un glosario de pictogramas. También contiene una sección informativa sobre la cultura colla. Ideal para los defensores de lo regional y los pueblos originarios.  
Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge) de Luis María Pescetti e ilustraciones de O´Kif, Buenos Aires, Alfaguara, 1996.
Mientras el padre narra la historia construye en su imaginación la iconografía clásica del cuento y al mismo tiempo el hijo que escucha reconstruye el relato en una versión contemporánea, influenciada por el cómic y con un toque de heroísmo paterno. Es un verdadero libro álbum y (casi) impecable. Resulta curioso que O´Kif sólo figure como ilustrador y no como co-autor ya que sin sus ilustraciones no habría historia.
Otros ejemplos humorísticos:
Lobo rojo, Caperucita Feroz de Elsa Bornemann, Buenos Aires, El Ateneo, 1991. Ilustraciones de Oscar Delgado
“Pobre lobo” de Ema Wolf. Incluido en Filotea, Buenos Aires, Alfaguara, 2001. Ilustraciones de Matías Trillo.
“Cinthia Scoch y el lobo” de Ricardo Mariño. Cuento incluido en Cinthia Scoch, Bueno Aires, Sudamericana, 1991.
“Caperucita Roja II. El regreso” de Esteban Valentino, cuento incluido en el libro del mismo nombre, Buenos Aires, Colihue, 1995.
Habla el Lobo de Patricia Suárez. Buenos Aires, Norma, 2004. Ilustraciones de Pez.
 Más transposiciones de género:
“Caperuza cocinera” de Guillermo Saavedra. Poema incluido en Cenicienta no escarmienta, Buenos Aires, Alfaguara, 2003. Ilustraciones de Nancy Fiorini.
“Carta a Caperucita Roja” de Elsa Bornemann. Poema incluido en Disparatario, Buenos Aires, Alfaguara, 2000. Ilustraciones de O´kif.
Limerick de María Elena Walsh. Incluido en Zoo loco, Buenos Aires, Fariña Editores, 1965; ilustraciones de R. Varsavsky. Varias reediciones, actualmente en Alfaguara con ilustraciones de Perica.
Pasaron más de 300 años y Caperucita Roja, narrada o recontada, sigue transmitiéndose y encantando.

http://cubosdemitorre.wordpress.com/2010/08/12/las-mil-versiones-de-caperucita-roja/

29/5/14

REUNION SOBRE BIODETERIORO Y AMBIENTE


LIBROS QUE MUERDEN

La muestra LIBROS QUE MUERDEN Literatura infantil y juvenil censurada en Argentina, del grupo La Grieta.

En el marco de la muestra MAÑANA JUEVES A LAS 17 HS. tendremos visitas guiadas a la Biblioteca y a las 18 HS. CONVERSACIÓN CON Amanda Toubes (docente, editora, trabajadora del Centro Editor de América Latina), Ernesto Camilli (maestro, pedagogo, poeta, escritor) y Gabriela Pesclevi (autora de LIBROS QUE MUERDEN, un catálogo dedicado a los LIBROS QUE MUERDEN).

El proyecto “Libros que muerden” surgió en 2006, en conmemoración de los 30 años del golpe cívico-militar argentino por iniciativa del Grupo La Grieta de la ciudad de La Plata. El objetivo fue reunir aquéllos libros infantiles y juveniles censurados o descatalogados entre los primeros años de la década de los setenta y la recuperación de la democracia, en 1983. Pensamos a esta colección también como un modo de archivar, de recuperar en una suerte de trabajo antropológico aquéllas ediciones, ilustraciones, palabras, como un modo de configurar una nueva memoria de editoriales y autores y sus censuras.

WEB "ANTES DEL LIBRO: PORQUE EL LIBRO ELECTRONICO NO ME QUITA EL SUEÑO"

http://www.artesdellibro.com.mx/

Un cuento diverso sobre una bruja

30/3/14

24 DE MARZO DE 2014 - PRO SINDICADO DE BIBLIOTECARIOS


Los usuarios de biblioteca son más felices y positivos







Si eres un usuario habitual de las bibliotecas está noticia te hará muy feliz. Un estudio del Pew Research Center (que se pasó para ello investigando los habitos de los estadounidenses en relación a las bibliotecas) permite concluir que quienes acuden habitualmente a estos centros y están comprometidos con sus bibliotecas son mucho más felices que el resto de los ciudadanos. El estudio no concluye exactamente eso. Es decir, el Pew Research Center es un organismo científico y serio que no se lanza a medir intangibles como la felicidad pero sus conclusiones no hacen más que describir al ciudadano feliz.

Los usuarios de bibliotecas se sienten más unidos y con más relación con sus vecinos y tienen una vida – y una manera de verla – mucho más positiva, al tiempo que se convierten en pilares de sus comunidades y sienten que lo que hacen tiene un efecto en la vida de sus conciudadanos. “No se trata de que la gente vaya a la biblioteca y luego descubra que está contenta”, explica a la revista Time  Kathryn Zickuhr, analista del Pew Research Center sino que los usuarios de bibliotecas tienden a estar más abiertos al mundo. “La gente que tiene más acceso a recursos económicos, sociales y tecnológicos son también quienes más usan las bibliotecas como parte de sus servicios”.
La biblioteca influye también en la visión que tienen del lugar del mundo en el que viven, ya que hace que lo vean con mejores ojos. Quizás por ello los encuestados piensan que una biblioteca puede tener muchas consecuencias en la zona en la que están. Para el 90%, cerrar una biblioteca tendría un impacto en la comunidad.

Y, a pesar de los booms tecnológicos, las bibliotecas (al menos por la parte que toca a los lectores) no van a desaparecer. El estudio  recuerda que aunque cada vez más gente lee en formato electrónico, los ebooks no son un soporte exclusivo. Solo un 4% de los lectores estadounidenses leen ya solo en ebook.

Cómo es el usuario de biblioteca


Si nos preguntamos cómo es el usuario de biblioteca, al menos basándonos en las conclusiones del estudio del Pew Research Center, nos encontraríamos con que no hay un prototipo exacto de la clase de lector que acude a leer o coger libros a una biblioteca. Aunque, eso sí, los estadounidenses son un público comprometido con ellas. Un 30% se muestra muy comprometido con sus bibliotecas y un 39% más o menos comprometido.

La unión con la biblioteca aumenta además en en ocasiones específicas. Los momentos clave de la vida, como tener un hijo, buscar trabajo, ser estudiante o tener que tomar decisiones para las que necesitamos información, empujan al usuario a las bibliotecas, según las conclusiones del estudio.


http://www.libropatas.com/libros-literatura/los-usuarios-de-biblioteca-son-mas-felices-y-positivos/#

26/12/13

¿Dónde están los bibliotecarios? (Post invitado)

Ya casi cerrando los festejos del blog, no podía faltar entre mis invitados de lujo Enzo Abbagliati, Director de www.elquintopoder.cl de la Fundación Democracia y Desarrollo y otrora Coordinador Nacional del Programa BiblioRedes de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos en Chile. Enzo es uno de esos encuentros más que afortunados de las redes sociales, por allá de 2008 coincidimos en Twitter y posteriormente tuve la oportunidad de conocerlo en persona cuando estuve como invitada en el VII Encuentro de Biblioredes, en 2010. Enzo es una persona que siempre nos invita a la reflexión, y siempre tiene con ganas de cuestionar y de indagar, de proponer y compartir, este @cadaunante (para los amigos) es una luz en la mar de información electrónica, no hay que perderle la pista. Enzo dice que fue una mala idea haberlo invitado, yo digo que me siento honrada y que cuestionar a los bibliotecarios, además de plantarnos con los pies en la tierra es necesario. Los dejo con su contribución e invitación a la reflexión. Mil gracias Enzo por ser parte del festejo y bienvenido al blog.
Enzo AbbagliatiEnzo Abbagliati Blog Cadaunadas @Cadaunante 
Cuando a uno lo invitan a una casa, es de mala educación hacer lo que voy a hacer. Comienzo, por ello, pidiéndole perdón a Verónica, @uvejota para los amigos, quien tuvo la mala idea de invitarme a celebrar el quinto aniversario de su casa, este blog que entrada a entrada se ha ido convirtiendo en un espacio de referencia y de debate para las nuevas tendencias en bibliotecas, gestión de información y lectura digital en México y la patria grande, América Latina (o Hispanoamérica, para incluir a ese enclave latinoamericano en Europa que es España). Pero quizá impulsado por ese mismo espíritu de vanguardia, entro a la casa de @uvejota con ánimos de provocación, de pendencia (de mocha, como decimos en Chile). De provocación desde quien, sin ser bibliotecario pero teniendo un profundo respeto por la profesión y habiendo estado vinculado profesionalmente por más de una década a las bibliotecas públicas (a las que –dicho sea de paso- sigo atado emocionalmente), no puede dejar de hacerse una pregunta: ¿dónde están hoy los bibliotecarios? Sí, ¿dónde están? O mejor aún, ¿en qué peleas están? (para seguir con el tono belicoso de mi reflexión). Lo que viene debiera ser una perogrullada, pero porque no lo es en la realidad me hago la pregunta. En la sociedad de la información, donde la riqueza y los mecanismos de su distribución están centrados cada vez más en la generación, procesamiento y gestión de la información, los bibliotecarios –profesionales de la información- deberían tener un lugar destacado, un sitial destacado, en la formación de la opinión pública. Y desde ese lugar, incidir en cómo avanzamos hacia sociedades más justas, democráticas y respetuosas con la diversidad, participando activamente en los debates de referencia que están reconfigurando el mundo. Siempre cito a Yochai Benkler, quien nos recuerda que en este mundo que se mueve hacia la hiperconexión, estamos definiendo hoy lo que entenderemos por libertad, justicia, productividad y muchas cosas más en las próximas décadas. Y tenemos la oportunidad de que esa definición sea hecha de una manera abierta y participativa como nunca antes en la historia de la Humanidad. Pero la sociedad de la información tiene sus propias lógicas de exclusión. Ya son muchos los que hablan de los inforicos y los infopobres. Por eso, seguir alimentando el mito de que la sola conexión a las redes elimina las brechas anteriores, es no entender que quienes se han beneficiado de esas brechas anteriores a las redes, no solo no harán nada por disminuirlas usando bits y bytes, sino que harán de su temprana apropiación de los nuevos medios una palanca para consolidar su herencia y aumentar su riqueza. Si la información hoy no tiene valor, pero la capacidad de usarla estratégicamente sí, los bibliotecarios tienen una responsabilidad ética ineludible: promover el más libre y equitativo desarrollo de las oportunidades para quienes llegan a la sociedad de la información desde los márgenes de la sociedad industrial. Y no dudo que son muchos bibliotecarios los que están en ello. He tenido la fortuna de conocerlos a lo largo de Chile y en otros países, en el día a día de una incesante y necesaria labor en la base de nuestras sociedades, alfabetizando en los nuevos medios para que una persona independiente de su género, raza, situación económica, credo o lugar geógrafico pueda cotidianamente acceder a esas oportunidades. Pero esas oportunidades son frágiles, como ha demostrado la crisis económica mundial desatada desde el año 2008. En tiempos de crisis, hemos visto, hemos leído, noticias de cierre de bibliotecas en todo el mundo. Y sin embargo, no los he visto, a los bibliotecarios, instalar el debate sobre el cierre de oportunidades en los territorios donde se forma la opinión pública. ¿Por qué no hay bibliotecarios en los grandes debates sociales del mundo actual? ¿Por qué no entran a los terrenos donde uno ve a abogados, sociólogos, economistas, médicos, historiadores, ingenieros, periodistas y muchos otros profesionales decidiendo lo que es bueno y es malo para nuestras vidas? ¿Qué oportunidades se pierden cuándo un bibliotecario decide restarse, sea cual sea la razón, de un debate con consecuencias transformadoras de la sociedad? ¿Cuál es el rol de los bibliotecarios en decidir qué mundo queremos dejar a nuestros hijos? Porque yo parto de una premisa: tienen un papel que jugar, central, impostergable. Y, sin embargo, no los veo. Tengo la interrogante, pero no la respuesta. Por eso les pregunto a ustedes, vecinos de la casa de @uvejota, ¿dónde están los bibliotecarios?