9/5/10

Una escuela para ser librero

Queremos recuperar la mística del librero. Volver a la profesionalización, que los jóvenes tengan un claro uso de la computadora pero a la vez separarlos de la máquina", señala Rodolfo Hamawi, director nacional de Acción Federal e Industrias Culturales, a propósito del lanzamiento hoy en la Feria del Libro de la primera Escuela de Libreros del país. Se trata de una iniciativa organizada por la Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines (CAPLA) y la Universidad Nacional de Tres de Febrero, y que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Nación, y del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Hamawi pinta un diagnóstico sombrío del librero actual, que asigna a las transformaciones ocurridas en los años 90: "Se acabó aquel librero que aconsejaba, asesoraba. Ahora si uno va a pedir un libro, se fijan en la computadora a ver si está, y si no, se terminó la transacción. Es en gran medida una falta de capacitación: cambiamos a los veteranos por jóvenes que, en general, están concentrados en la comercialización pero no tienen una formación específica. Esto es lo que la escuela viene a intentar cubrir".

El curso es gratuito y consta de ocho materias a realizarse durante cuatro meses, dos veces por semana, a partir de agosto próximo, en la sede Capital de la Universidad de Tres de Febrero, ubicada en el Centro Cultural Borges. La preinscripción se puede realizar a partir de hoy en el Pabellón Bicentenario de la Feria.

"Daremos formación sobre historia de la cultura pero también habrá materias técnicas sobre gestión de ventas y compras, además del uso de nuevas tecnologías. La idea es que el librero pueda hacer frente a la enorme cantidad de información que tiene que procesar: por día entran en una librería 70 libros nuevos", señala Hamawi.

El único requisito para ingresar a la escuela es haber terminado el colegio secundario. "La idea -dice Hamawi- es que con la escuela el librero vuelva a ser el verdadero nexo entre el autor y el lector".


http://www.clarin.com/diario/2010/04/30/sociedad/s-02189579.htm

Buenos Aires se prepara para ser Capital Mundial del Libro en 2011

24-04-2010 / 14:30 h

(ARGENTINA) CULTURA-ESPECTACULOS



Buenos Aires, 23 abr (EFE).- Buenos Aires comenzó a organizarse como Capital Mundial del Libro en 2011 y la semana próxima será anfitriona de autoridades de diez ciudades que en años anteriores han recibido tal distinción de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

"Estamos trabajando para que todos los aspectos culturales de la ciudad, que son muy ricos, converjan sobre el libro el año próximo", declaró a Efe el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi.

La capital argentina es una de las ciudades de América Latina con mayor concentración de librerías, que van desde las que pertenecen a grandes cadenas a las dedicadas a volúmenes raros, antiguos o manuscritos.

Además alberga cuatro ferias de libros usados en otros tantos grandes paseos públicos y plazas que se colman de compradores y curiosos durante los fines de semana.

Lombardi señaló que del 29 de abril al 1 de mayo próximos será anfitrión de una reunión con representantes de las diez ciudades que sucesivamente han sido distinguidas por la UNESCO como Capital Mundial del Libro.

"Tenemos mucho interés en aprovechar las experiencias de otras ciudades, pedir consejos e intercambiar opiniones", comentó.

En junio pasado, la UNESCO eligió a Buenos Aires como Capital Mundial del Libro para 2011 debido a "la calidad y la variedad del programa propuesto y por la estrategia general que éste implica", según indicó el organismo.

Buenos Aires, de 200 kilómetros cuadrados de extensión y unos tres millones de habitantes, es la undécima ciudad designada Capital Mundial del Libro, después de Madrid (2001), Alejandría (2002), Nueva Delhi (2003), Amberes (2004), Montreal (2005), Turín (2006), Bogotá (2007), Amsterdam (2008), Beirut (2009) y Liubliana (2010).

La alcaldía de la capital argentina destina el 3 por ciento de su presupuesto a la cultura, con lo que la ciudad "es la única" de América Latina "que cumple con las recomendaciones" de la UNESCO, aseguró Lombardi.

El ministro porteño destacó por otra parte que la ciudad es la primera del país que promociona la cultura por medio de una ley de mecenazgo que permite a las empresas y personas financiar proyectos de todo tipo con fondos que son descontados de los impuestos.

Desde que se puso en marcha esta iniciativa, el año pasado, un consejo de promoción cultural que trabaja como asesor de la Alcaldía ha dado el visto bueno para que se aprobara la financiación privada de 174 proyectos por un total de 14 millones de pesos (unos 3,6 millones de dólares).

Los proyectos en marcha abarcan la difusión de arte precolombino, la restauración de libros antiguos y el arte digital, entre otros.

EFE

7/5/10

Buenos Aires, en la Red de Capitales Mundiales del Libro

Con la presencia de representantes de algunas de las ciudades que alguna vez fueron elegidas por la UNESCO como Capitales Mundiales del Libro, se conformó la Red de Ciudades Capitales Mundiales del Libro. Es un asunto que interesa: Buenos Aires tendrá ese rol en 2011. La Red apuesta a ser un ámbito de intercambio para difundir las experiencias que tuvo cada ciudad en la tarea de promover la lectura.

Hernán Lombardi, ministro de Cultura porteño, convocó a sus pares para escuchar cómo hicieron Nueva Delhi, Montreal o Bogotá, por ejemplo, para desarrollar actividades que promovieran la lectura y generaran mayores ventas y nuevos negocios para el mercado editorial local.

Lombardi y Josefina Delgado, subsecretaria de Cultura, se reunieron con Sridhar Balan, de Nueva Delhi; Michael Vandebril, de Amberes; Sandra Gonthier, de Montreal; Ana Roda Fornaguera y Martha Senn, de Bogotá; Judith Belinfante, de Amsterdam y Spela Kozar, de Luibliana (Eslovenia), que es la ciudad Capital del Libro en este preciso instante.

En ese contexto, Lombardi habló de las virtudes locales para convertirse en el escenario propicio de tal acontecimiento.

En una cosa todos coincidieron: en lo difícil que resulta mantener la atención del público durante un largo período (va del 23 de abril de un año al 22 de abril del siguiente) para promover acciones que persigan los objetivos señalados. Y, un punto central para el gobierno porteño, cada uno explicó de dónde obtuvieron los fondos para financiar el evento.

Los invitados tuvieron a su paso por Buenos Aires, una agenda cargada de actividades: recorrieron la ciudad, hablaron con libreros y editores, se reunieron con diputados porteños y, finalmente, recorrieron la multitudinaria Feria del Libro en Palermo.

http://www.clarin.com/diario/2010/05/07/sociedad/s-02192323.htm

4/4/10

La planificación bibliotecaria

La UNESCO define la biblioteca como aquella institución que colecciona y organiza libros, impresos, revistas, o cualquier otra clase de materiales gráficos o audiovisuales, para facilitar su uso conforme lo requieran las necesidades de información, investigación, educación y esparcimiento de los usuarios. Por esta razón, para muchos, la biblioteca en un centro universitario, por ejemplo, es como el corazón en una persona. Cumple sus mismas funciones, pues debe ser el lugar al que acudan todos sus componentes a proveerse de los materiales necesarios para el ejercicio de su labor.

El concepto actual de biblioteca pública tiene sus orígenes en el siglo XIX y está ligado al mundo anglosajón. Según algunos autores, nace para proporcionar libros a las clases sociales cuyos miembros no habían tenido acceso a los mismos en siglos anteriores. De esta forma se pretendía facilitar a las clases menos pudientes formación profesional, moral y recreo. La sociedad industrial, el abaratamiento del libro y la continua demanda de instrucción y lectura, hicieron que el desarrollo de la biblioteca fuese en aumento desde entonces. Esto desembocó en el surgimiento de la denominada Biblioteconomía científica, que en sus orígenes se correspondía con las funciones de las bibliotecas como centros de información, educación y recreo sociocultural, y que concebia a los bibliotecarios como agentes difusores de la información.

De la importancia de las bibliotecas se ha hablado en otras ocasiones. Si accedemos a las informaciones que publica el Instituto Nacional de Estadística sobre recursos bibliotecarios nos percataremos de ello. Así, por ejemplo, conforme a estos datos podemos saber que en España la media nacional de personas por cada centro bibliotecario existente es de 5.518; que el porcentaje de bibliotecas con acceso a internet es superior al 87%; o que el número de visitas medias por persona y año es de 4,48, y el número de préstamos de libros solicitados, también por persona y año, asciende a 1,63. Sin embargo, en las Comunidades de mayor bienestar económico, como es el caso de Navarra, hay una biblioteca por cada 4.016 personas, las visitan al año 7,79 veces (el número más alto del país) y solicitan 2,53 préstamos de libros al año (también de los más altos del país). Por el contrario, en Ceuta, que según el reciente informe FUNCAS ha sido la Ciudad que mejor ha resistido la crisis económica, los resultados son de 5.168 personas por cada centro bibliotecario, que no está nada mal, pero el número de visitas al año ha sido sólo de 1,31, y el de préstamos de libros solicitados no ha superado 0,30. Es decir, los ceutíes no utilizamos prácticamente los recursos bibliotecarios existentes, lo que a su vez está en consonancia con los índices de fracaso escolar, con el bajo número de estudiantes que llegan a la Universidad, o incluso con el desarrollo económico. Para ayudar a superar esta situación, una de las claves estaría en la realización de una adecuada planificación bibliotecaria.

Cuando hablamos de planificación bibliotecaria debemos entenderlo como el conjunto de técnicas que permitan adaptar los objetivos de cada una de sus capacidades a las necesidades de su entorno, concretándose en un conjunto coherente de proyectos y actividades a realizar. Conceptos como diagnostico de la situación, simulación de resultados, normalización, homogeneización, minimización de costes, o mayor rentabilidad social, son básicos para entender la planificación bibliotecaria.

Los tiempos en que la información contenida en nuestras bibliotecas era inaccesible para la mayoría, y donde los que la poseían, o sabían buscarla, tenían el poder, ha acabado. De la misma forma que también ha terminado la Biblioteconomía dedicada, exclusivamente, a revisar una y otra vez el número de puestos de lectura, de obras de referencia, de publicaciones periódicas, las normas de descripción, la ordenación en las estanterías, o las necesidades de mobiliario. Todo esto pasó a la historia hace mucho tiempo. Actualmente la investigación dedicada a las bibliotecas y centros de documentación se dedica ya a nuevas formas de gestión y planificación, llevadas de la mano de las nuevas funciones que asumen con el crecimiento imparable de la información en todas sus formas y las demandas de los nuevos usuarios.

En este contexto, si los bibliotecarios no son capaces de comprender el nuevo papel que tienen encomendado, acabarán gestionando simples almacenes de libros impresos, muy bien organizados y descritos, pero sin lectores, y sin usuarios. Es algo así como el abogado que confunde el concepto de constitucionalismo moderno con saber recitar de memoria su articulado. Por esto, los bibliotecarios que conocen y aman su profesión, se niegan a ello y están dispuestos a demostrar que son capaces de hacer de las bibliotecas organismos vivos, elementos dinamizadores, y focos de cultura integrados en la sociedad.

Como siempre ocurre, para llevar a cabo un proyecto de esta naturaleza se necesita, por un lado, haber comprendido el concepto moderno de planificación bibliotecaria y de la profesión de bibliotecario, y por otro, estar dispuesto a esforzarse para desarrollarlo. El problema es que en esta ciudad, algunos responsables de estos asuntos prefieren seguir con la rutina de toda la vida, y poco más. Este es el drama.

Keith Richards sueña con ser bibliotecario


El Rolling Stone confiesa en su última biografía su amor por los libros y dice que atesora una enorme cantidad de volúmenes en sus mansiones, en especial sobre la historia del rock y la II Guerra Mundial

Londres. (EFE).- El guitarrista de los Rolling Stones Keith Richards sueña en secreto con ser bibliotecario, según revela supuestamente en una autobiografía de próxima publicación. Según adelanta hoy The Sunday Times, el músico confiesa en el volumen que, pese a su imagen de roquero empedernido, hace años que cultiva una pasión por los libros e incluso se ha planteado recibir formación profesional para gestionar los que tiene en sus casas en Inglaterra y Estados Unidos.


Keith Richards toca en el estadio Puskas Ferenc de Budapest, en una foto de archivo / EFE / Archivo / Peter Kollanyi

En su biografía, por la que al parecer ha cobrado un anticipo de 7,3 millones de dólares, explica que ha intentado aplicar un sistema que utilizan los bibliotecarios para ordenar sus libros, entre ellos muchos sobre la historia del rock y la segunda Guerra Mundial. Además, Richards ha actuado como una "biblioteca pública" al prestar ejemplares de los autores británicos de novela histórica Bernard Cornwell o Len Deighton a sus amigos, apunta el periódico.

Según The Sunday Times, durante su juventud en la austera Inglaterra de posguerra, el roquero se refugiaba en la lectura antes de encontrar la música blues. "Cuando creces, hay dos instituciones que te afectan especialmente -ha declarado-: la Iglesia, que pertenece a Dios, y la biblioteca, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es enormemente igualitaria".

Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil


Coordinación de Jaime García Padrino.
Redactores: Carlos Silveyra, Gaby Vallejo Canedo, Marisa Lajolo, Manuel Peña Muñoz, Beatriz Helena Robledo Botero, Ramón Luis Herrera Rojas, Magdalena Vásquez Vargas, Leonor Bravo Velásquez, Frieda Liliana Morales Barco, Juan Sebastián Gatti García, Hena de Zachrisson, Renée Ferrer, Danilo Sánchez Lihón, Ruth J. Sáez Vega, Sylvia Puentes de Oyenard y María Beatriz Medina Simancas.
Madrid, Fundación SM, 2010.

Informe preparado por Roberto Sotelo

Dentro del marco del I Congreso Iberoamericano de la Lengua y la Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ) —realizado en la ciudad de Santiago de Chile entre el 24 y 27 de febrero de 2010— se presentó el Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil, una obra monumental (960 páginas), coordinada por Jaime García Padrino, catedrático de Didáctica de la Lengua y la Literatura de Educación de formación del Profesorado de la Universidad Complutense de Madrid. Este diccionario, publicado por la Fundación SM, forma parte de un proyecto editorial de la institución dirigido por José Luis Cortés Salinas que abarca distintas obras de referencia relacionadas con la literatura infantil y los libros para niños y jóvenes.

El Gran Diccionario… recopila alfabéticamente reseñas biográfícas, bibliográficas y críticas de diversos autores latinoamericanos. El criterio de selección empleado para la inclusión de los distintos autores está explicado por el coordinador de la obra en una entrevista realizada por la revista literaria virtual Azul@rte: “La selección de los autores ha sido responsabilidad de los colaboradores con los que he contado en cada país. Todos ellos son personalidades relevantes en el estudio y la investigación de sus literaturas infantiles y los mejores conocedores de esa realidad. La única orientación que se les dio era el carácter representativo de las aportaciones realizadas por cada autor a la Literatura Infantil de su país y, por proyección a la Literatura Infantil Latinoamericana. En total coordinación con la editorial, con la Fundación SM, y su responsable, José Luis Cortés Salinas, estimamos que no era justo ni conveniente marcar unos críterios rígidos y únicos para unas evoluciones y realidades literarias tan distintas como las que integran la Literatura Infantil Latinoamericana, donde hay países con una tradición consolidada desde finales del siglo XIX, mientras otros aún están dando los primeros pasos firmes en una industria editorial, imprescindible para el arraigo de las creaciones literarias dedicadas a la infancia y a la juventud. Espero, con gran ilusión, que alcancemos ese gran objetivo de ofrecer un panorama conjunto de la rica variedad latinoamericana y que esta primera edición de un Diccionario de Autores Latinoamericanos sea seguida por otras que la amplíen y mejoren.” (1)

El equipo de redacción estuvo integrado por 16 colaboradores encargados de seleccionar a los autores y preparar las entradas correspondientes de 20 países latinoamericanos (2). Además, estos mismos colaboradores redactaron las introducciones generales sobre los orígenes de cada literatura infantil y juvenil nacional.

Cada entrada del diccionario —escrita en español o portugués—, comprende: una biografía con los datos esenciales de la trayectoria personal y profesional del autor seleccionado, comentarios críticos o reseñas argumentales de sus obras más representativas, y un “comentario crítico de la aportación global del autor reseñado a la Literatura Infantil y Juvenil de su país y, por proyección, a la Literatura Infantil y Juvenil Iberoamericana” (3). Al final de cada entrada, los lectores interesados en profundizar la información encontrarán referencias sobre bibliografía (impresa o disponible en Internet) acerca del autor reseñado.

Refiriéndose al crecimiento y actualización permanentes del Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil (4), su coordinador nos anticipa: “Ahora, terminado el trabajo, somos conscientes de que nace pidiendo ya una actualización para incorporar, lo antes posible, las novedades en obras y autores que se han producido desde el cierre de la fase de redacción —31 de agosto de 2009—, como reflejo natural de la pujante vitalidad actual de estas creaciones literarias. Y esa vía será posible por el nacimiento simultáneo de la edición en papel y de la edición electrónica, pues esta permitirá —una vez establecidos los mecanismos internos para ello— incorporar tales novedades de forma mucho más ágil y eficaz que el tradicional formato libro, a la vez que amplía sin límite las posibilidades para su consulta o acceso a través de las nuevas tecnologías.” (5)

2/4/10

DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL

Los libros llegaban al Plata a pesar de las prohibiciones



ueves 1 de Abril de 2010 | Tanto para imprimir algo como para hacerlo circular, era imprescindible la licencia del monarca y de la Iglesia, en España como en América. Pero el libro se las supo ingeniar.

LA IMPRENTA INICIAL. Se construyó en las misiones jesuíticas, con materiales locales. Esta pintura de Léonie Mathis reconstruye aquel taller.

La lectura, en los años previos a la Revolución de Mayo, no era cosa sencilla para los habitantes del Reino de España, y menos para los de la actual República Argentina. El rey vigilaba celosamente que no circulasen ideas capaces de cuestionar la monarquía, la religión y la moral. Y los libros -que empezaron a incrementarse especialmente en los años finales del siglo XV- resultaban los mejores vehículos de difusión.

La censura previa era lo normal. Para imprimir cualquier texto y hacerlo circular, fuera hoja suelta o volumen, se necesitaba la licencia, del monarca o de la Iglesia, de acuerdo a la naturaleza del escrito. Y la circulación tenía sus complicaciones. Para que un libro ingresara a América era necesario cumplir todo un trámite.

Desde 1531, la Casa de Contratación de Sevilla prohibía la entrada de tomos "de historias y cosas profanas", lo que fulminaba las obras de romance y de caballerías, aquellas que embelesaron a don Quijote. Ni qué decir que pesaba una rigurosa prohibición sobre todo texto que atacase la monarquía, o que figurara en la lista de libros que, por su contenido supuestamente herético, condenaba la Santa Inquisición. La censura se aplicaba igualmente a los volúmenes impresos en el extranjero.

Penas durísimas -que podían llegar a la muerte- estaban establecidas para los infractores. De manera que lo único que no requería licencia real -aunque sí eclesiástica- eran "las reediciones de libros de carácter religioso, las cartillas para enseñanzas de niños y las gramáticas".

Pero de todos modos, como ha ocurrido siempre, los libros se las arreglaban para sortear estos obstáculos. Así, está comprobado que desde principios del siglo XVI, ingresó a América literatura de toda índole. Dice Torre Revello que así como en la primera época "se había introducido casi íntegra la primera edición del Quijote, a fines del siglo XVIII, en el Río de la Plata, las obras de Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Raynal y Bayle se encontraban en algunas bibliotecas, y hasta en una de ellas se han registrado los 28 tomos de la Enciclopedia".

Obras sobre la Revolución Francesa o sobre la independencia de Estados Unidos, fueron prohibidas formalmente en España y América entre 1789 y 1804. A pesar de eso, asegura el mismo historiador, los libros y folletos sobre tales temas circularon profusamente, y fueron "leídos y comentados por los hombres de mayor cultura".

En 1805, el rey creó un Juzgado de Imprenta, para entender en todo lo que se refiriese al ramo. El juez era asistido por censores, y otorgaba las licencias de impresión. El real decreto decía que no solamente debía verificarse que "la obra no contenga cosa contraria a la religión, buenas costumbres, leyes del Reino y a mis regalías". También los censores, mandaba, "examinarán con reflexión si la obra será útil al público o si puede perjudicar por sus errores en materia científica o los vicios de su estilo y lenguaje". En el Virreinato del Río de la Plata, los libros reposaban en los estantes de bibliotecas particulares, ya que hubo que esperar hasta 1810 para que apareciera la primera biblioteca pública. Los sacerdotes y los conventos eran los poseedores de la mayor cantidad de títulos y de ejemplares.

Es ilustrativo el dato que suministra en 1767, el inventario levantado con motivo de la expulsión de la Compañía de Jesús, en San Miguel de Tucumán. En el colegio de los expulsos en esta ciudad -ubicado en el solar actual del templo de San Francisco- la biblioteca incautada por los oficiales del rey llegaba a 843 tomos. A ellos había que agregar "doscientos y más folletos impresos". Paul Groussac comenta que "no sería fácil, tal vez, encontrar en nuestras provincias una biblioteca equivalente".

No deja de resultar lamentable el destino de aquellos libros del antiguo Tucumán.

Los bienes de la Compañía de Jesús fueron administrados y posteriormente rematados, como se sabe, por la Real Junta de Temporalidades. Y consta en los documentos que, en 1771, se dio orden al administrador de la Junta, Pedro Collante, de pagar los honorarios adeudados al escribano público José Antonio Deheza y Helguero, con libros que pertenecieron a la biblioteca jesuítica.

CHISTE - CHISTE

¿Cuántos catalogadores se necesitan para enroscar una bombilla?
Sólo uno, pero tiene que esperar y ver primero cómo lo hacen en la Library of Congress.


- ¿Cuántos bibliotecarios referencistas se necesitan para cambiar una bombilla?
(con una alegre sonrisa) "Bien, ahora mismo no lo sé, pero sé dónde podemos buscarlo!"


- ¿Cuántos gestores del sistema bibliotecario se necesitan para cambiar una bombilla?
- Todos ellos ya que el manual se perdió en el último traslado (o inundación, o incendio).


- ¿Cuántos directivos de biblioteca se necesitan para cambiar una bombilla?
Al menos un comité y un plan estratégico con reuniones especializadas y periódicas sobre las bombillas.


- ¿Cuántos técnicos de biblioteca se necesitan para cambiar una bombilla?
Siete. Uno para seguir el procedimiento aprobado, y seis para revisar el procedimiento (8 si se cuenta a su jefe bibliotecario).

27/3/10

NUESTRO SINDICATO


Los libros prohibidos

Con el objetivo de conmemorar el 34º aniversario del golpe militar, la escuela Nº 18 Gendarmería Nacional, del barrio de Villa Luro, propuso a sus alumnos de nivel primario participar de un proyecto educativo durante quince días. La idea era que los escolares leyeran textos de ficción realizando un análisis crítico, trabajaran con el documental Sol de Noche y realizaran una visita didáctica al centro clandestino de detención El Olimpo. A través de textos que dan cuenta de la violencia política de la época, como Dailan Kifki, Prohibido el elefante y El genio del basural, los alumnos pudieron comprender el contexto en el que se desarrolló la dictadura y reflexionar acerca de los derechos perdidos en ese período.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-142694-2010-03-26.html

ALGUNAS FOTOS MIAS DE LA MARCHA X LA MEMORIA




23/3/10

MEMORIA...

MeMoRiA

Frente a la fragil memoria de algunos que hoy insisten en hablar de
amnistia, olvido, perdón con una liviandad que irrita y alarma, a 34
años del golpe civico militar, los que no preferimos no olvidar, para
construir sobre la verdad, tenemos

30.000 RAZONES PARA EXIGIR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA!

Parte de esas razones, también son los compañeros bibliotecarios
detenidos-desaparec idos...

14-07-1971. Juan Pablo Maestre. Bibliotecario de la Facultad de
Sociología de UBA.

08-10-74. Rodolfo Francisco Achem. Dr. de la Biblioteca de la
Universidad Nacional de La Plata
08-07-75. Maurice Jeger Rymland. Francés, secuestrado en Tucumán.
05-11-75. Ana María Guzner. Bibliotecaria. Trabajaba en la Biblioteca
dela Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP.
12-12-75. Napoleón Argentino Araneda. Trabajaba en la Biblioteca del
Bancode Mendoza.
18-10-76. Julio Washington Cabrera. Trabajaba en la Biblioteca
PopularMitre de Cap. Fed.
18-10-76. Rosa Delicia Chaher. Trabajaba en la Biblioteca Popular Mitre.
27-06-76. Miguel Santiago Bacasun. Trabajaba en la Biblioteca
deTribunales de Bahía Blanca.
22-07-76. Eduardo Benito Francisco Corvalan Mato. Desaparecido en
BuenosAires.
01-08-76. Elvira Estela Márquez Dreyer. De Rosario.
11-11-76. Viviana Ercila Micucci Iburrustela. Trabajaba en la
Bibliotecadel Centro Panamericano de Zoonosis.
12-11-76. Elsa Noemí López Mateo. De La Plata. Estudiante de
bibliotecologí a.
21-12-76. María de Jesús Peláez. Trabajaba en Centro de Documentación de
la Secretaría de Educación de la provincia de Buenos Aires.
04-01-77. Rosa Angélica Murno Merediz. Estudiante de Bibliotecologí a y
deSociología.
10-02-77. Susana Raquel González. De La Plata. Estudiante
deBibliotecologí a y de Letras.
04-04-77. Pedro Ulderico Ponce Sgattoni. Trabajaba en la
BibliotecaGeneral San Martín.
12-04-77. Ana Inés Della Croce. Secuestrada en La Plata.
15-05-77. Marta Susana Diez Troncoso. Trabajaba en la Biblioteca
Argentinade Rosario.
10-06-77. Mary Norma Luppi Mazzone. Secuestrada en Buenos Aires. Uruguaya.
14-07-77. Ramón Manuel Saavedra. Trabajaba en la Biblioteca Nacional y
enla Biblioteca del Congreso de la Nación.
21-07-77. José Dalmiro Rojas. Secuestrado en Río Sali, Tucumán.
30-07-77. María José Rapela King Magnone. De Ituzaingo.
27-08-77. Ana María Tossetti Jauregui. Buenos Aires.
24-11-77. Beatriz Arango Sánchez. Capital Federal.
06-10-78. José Alfredo Zelaya Mass.
18-12-82. Ricardo René Haidar Camissi. Trabajó en la Biblioteca de
laUniversidad Nacional del Litoral.

Detenidos y Liberados
Celina de La Plata,
Eduardo, Raúl, Evangelina y Graciela de Rosario
Miguel Ángel de Salta.

*¡PRESENTES HOY Y SIEMPRE!*

22/3/10

24 DE MARZO, DIA DE LA VERDAD Y LA MEMORIA


La Plaza de las Madres

Cuando niño lo llevabas
a la plaza a jugar
Después crecieron luchando
al frente por un ideal
Y aquella noche maldita
te lo arrancaron sin preguntar.
Una y mil puertas golpeaste
buscando la verdad,
nadie daba respuesta
Y la lucha empezaba a rodar.
No estabas sola en tu dolor,
casi sin darte cuenta,
la plaza las acogió.
Cientos de madres se unían
Pidiendo verdad, por favor!
La plaza no tenía juegos,
estaba llena de dolor.
La plaza de la Justicia,
la plaza de la Verdad,
la plaza de la Lucha,
la plaza de la Libertad.
Más de 30 años ya pasaron
Y no dejaron de pelear
De pie frente a tu lucha
te quiero homenajear
Madres de Plaza de Mayo
son un orgullo nacional.

Mónica Alejandra Gonzalez
JIN “C” Esc Nº 24 / 4º

15/3/10

De alimento espiritual, nada

Domingo, 14 de marzo de 2010

CULTURA › LA BIBLIOFAGIA EXISTE Y VIENE EN FORMA DE BICHOS

De alimento espiritual, nada

Piojos, gusanos, escorpiones, larvas de coleópteros... Son innumerables los habitantes de las páginas impresas, que se devoran, literalmente, su contenido. Pero la lucha por conservar libros y documentos nació con los libros mismos. Una aproximación al tema.

Por Facundo García

Todo lector apasionado ha tenido la experiencia: de repente, en medio del verso o el párrafo más sublime, surge un bicho que corre a través de la página para esconderse en los recovecos de la encuadernación, como quien va de una trinchera a la otra. Por lo general, en los hogares se trata a estos huéspedes con condescendencia. Sin embargo los animales bibliófagos –es decir, que se alimentan de libros, y no en un sentido espiritual precisamente– son capaces de hacer estragos. Y lo peor es que, como dicen los que saben, no se contentan con devorar sólo los adjetivos sino que engullen tramos enteros de obras que pueden volverse irrecuperables.

“Lo que hacen es convertir el papel en energía utilizable por ellos”, sintetiza Susana Pujol, jefa del Departamento de Preservación, Conservación y Restauración de la Biblioteca Nacional. Con más de novecientos mil títulos, los anaqueles del edificio ubicado en la Recoleta representan un manjar para la legión de comelibros, aunque por ahora las bestezuelas son mantenidas a raya mediante el uso de varias armas (ver recuadro). “En otras bibliotecas públicas –como la Calímaco de Cirene, que estaba en el Zoológico– he visto ‘túneles’ de larvas que atravesaban hasta siete libros consecutivos, así que es un alivio que no tengamos insectación activa acá. Lo que sí solemos encontrar todos los años son cuatro o cinco escorpiones, y eso se debe a que estamos ubicados en una zona que es su hábitat natural”, detalla la funcionaria. Los escorpiones no han hecho otro daño que asustar un poco. Igual se los rastrea y combate: a nadie le gusta mover una edición de El Principito y encontrar detrás a un arácnido en guardia y listo para atacar.

Lo inesperado se vuelve norma en esos suburbios de la actividad cultural. Como sugirió Umberto Eco en El nombre de la rosa, los confines del ámbito libresco son tierra de secretos y técnicas que tienen su propia tradición. Miles de años antes de Cristo, los fabricantes de las primeras tablas de arcilla se dedicaron a testear diferentes métodos de cocción para evitar que el clima rompiera sus materiales. Más tarde, los padres del papiro eligieron los tallos, el estado de maduración y el tipo de vegetales con que hacían sus productos; y otro tanto sucedió con los que se dedicaron al pergamino. Ya en el año 674, un edicto chino disponía que el papel debía hacerse utilizando extracto de bayas del corcho, lo que a un tiempo prevenía las plagas y ponía de mal humor a los pobres chinos, que tenían que salir a conseguir el producto. Casi podría decirse que la lucha por conservar los documentos nació con los documentos mismos.

La batalla, claro, está lejos de haber terminado. Enumerar a los habitantes de las páginas se parece a ir recordándolos, porque prácticamente todos los amantes de la lectura los han visto alguna vez. Uno es el “piojo del libro”, que en realidad no es un piojo sino un insecto de la familia Liposcelidae: son esos puntitos blancos y minúsculos –no llegan a medir más que unos pocos milímetros– que huyen de la luz cuando alguien hojea un volumen. Según asegura la bióloga Ercilia Galliussi, no se trata de organismos que necesariamente hagan daño a las hojas, porque consumen principalmente hongos y esporas. “Eso no quiere decir que sean una presencia buena, porque si están ellos significa que hay condiciones de temperatura y humedad inadecuadas”, advierte.

–Los piojos del papel, ¿pican?

–Mucha gente se queja de que “le pican”. Pero lo que ocurre es que hay especies que despiertan alergias y otras reacciones similares.

Dejando de lado a las invencibles cucarachas, las estanterías suelen alojar ejemplares de los denominados “Pececitos de Plata”. Decirles así suena poético, pero los Lepisma saccharina –insectos alargados y de brillo metálico, que tienen una especie de “colita” con tres filamentos al final– son capaces de alojarse entre los recovecos de un libro cerrado y, según algunas fuentes, pueden pasar hasta trece años raspando y haciendo agujeros. Luego están los que vulgarmente se llaman “gusanos”, como la larva del coleóptero Nicobium Castaneum. “Cuando crecen, son lo que la gente conoce como ‘cascarudos’. El adulto pone un huevo, y la larvas –que son máquinas de comer, porque deben acumular energía para poder transformarse– se largan a trazar estos surcos, muy característicos”, comenta la bióloga mientras pone sobre la mesa una novela llena de cavernitas.

Para el que viene de otro palo, uno de los misterios es de dónde sacan agua estos enemigos de la literatura. Galliussi: “Hay algunos que absorben líquido con su cuerpo, y otros lo extraen al comer. Por eso viven en ambientes húmedos”. “Y les encantan los papeles de antes –completa la restauradora Pujol– porque los de ahora tienen muchos químicos añadidos y menos celulosa. Además, antiguamente se aplicaban, durante el proceso de impresión y encuadernación, tratamientos con productos de origen animal. Eso es muy rico en proteínas. Por otra parte, si la obra es antigua es probable que haya restos de animales que vivieron ahí antes, lo que también es un recurso.” ¿Podría un ser humano alimentarse de libros? “No, no podría extraer nutrientes porque nuestro sistema digestivo no está preparado para eso”, responden al unísono las entrevistadas, algo perplejas ante la pregunta.

En La Biblioteca de Babel, Borges imaginó una sucesión de galerías hexagonales que contenían todos los libros posibles. Según calculó el matemático William Goldbloom Bloch en base a los datos que dio el propio Borges, la magnitud de esa masa bibliográfica superaría al tamaño de todo el universo (The Unimaginable Mathematics of Borges’ Library of Babel, Nueva York, Oxford University Press, 2008). Otros han llevado la reflexión más allá, sosteniendo que aun si se lograra meter a todos los volúmenes dentro de esta realidad, la presencia de una región así de densa en el cosmos generaría un agujero negro que se tragaría la totalidad de lo existente. Una cosa es segura: si en el juego ficcional se introdujera, como quien no quiere la cosa, un grupo pequeño de estas voraces sabandijas, la historia sería muy distinta. E igualmente pesadillesca.

La Biblioteca Escolar, piedra angular de la Formación de Usuarios

Por Guillermo C. Elías(1)

El fenómeno de la conectividad, de la sociedad de la información, de las TIC, ha abierto una brecha entre quienes acceden y quienes sueñan en acceder a las redes de información.
En el mes de Junio de 2008 realizamos una encuesta entre el personal de una empresa educativa de la Ciudad de Buenos Aires con el objeto de determinar la amplitud del uso de Internet aplicada a tareas relacionadas con su trabajo. Pudimos constatar que todos los estamentos institucionales usaban la red. Desde la dirección, hasta la sección de mantenimiento, que la emplea con el fin de comparar precios y contratar otros servicios, la recepcionista y operadora del conmutador telefónico, para consulta de direcciones, mapas, números y códigos postales. La única unidad de trabajo que no usaba Internet, era el personal de maestranza, tal vez por pertenecer a una empresa que contrata su servicio a la primera.
El nivel de competencias informacionales y el manejo de herramientas que exigen las modernas instituciones es cada vez mayor y en ellas radicará el acceso al trabajo.
Es claro que el parámetro de analfabetismo ha variado y que deben tenerse en cuenta no sólo las competencias de la lecto-escritura, sino también el acceso y dominio de computación e Internet (Alfabetización Digital) y el manejo de al menos dos idiomas distinto del materno.
La escuela es la encargada de emparejar esta diferencia y a su vez la biblioteca se convierte en uno de sus principales órganos ejecutores.
En la actualidad no debieran existir bibliotecas escolares grandes ni pequeñas, si es que todas tuvieran acceso a Internet, esta circunstancia las iguala, las pone en contacto con el mundo de la información y de la recreación.
La Biblioteca moderna nos permite escapar a la realidad, donde todo es mezquino y esquivo y nos sumerge en la utopía, donde la información y la literatura se brinda y se da a manos llenas.
Para lograr sus objetivos deberá contar con personal capacitado no sólo en lo atinente al quehacer bibliotecológico, sino que éste deberá dominar las capacidades pedagógicas, para planificar sus actividades acorde a las edades de sus lectores, lograr el dominio de los grupos y poseer la habilidad de capacitarlos en lo que llamamos Alfabetización Informacional.
Los Manuales de Bibliotecología hacen hincapié en la formación de Usuarios en las Universidades. Tal vez porque llegan a este nivel de estudios, alumnos que desconocen las habilidades mínimas para realizar una búsqueda o para desempeñarse como un lector autónomo.
El problema debe atacarse desde otro punto de vista, es en la escuela, más precisamente en la Biblioteca Escolar, donde deben enseñarse estas competencias y es tarea del bibliotecario implementarlas.
Además, debemos tener presente que es la única actividad escolar cuya transversalidad es universal a todas las materias curriculares y extracurriculares.
Esto convierte al Maestro-Bibliotecario y a la Biblioteca Escolar en la piedra angular, la puerta de acceso del sistema Bibliotecológico.
Es quien debe transformar el espacio de la biblioteca en un ambiente acogedor que invite a quedarse y quien planifique actividades interesantes que logren cautivar a los usuarios. Es verdaderamente reconfortante oír a los alumnos expresar sus deseos de volver a la biblioteca, al “Gabinete Mágico de Emerson, donde habitan los espíritus hechizados. La experiencia debe resultar similar a la que experimentan los niños cuando entran en una juguetería.
Para crear un clima de trabajo, en el que se equilibren la calma y la atención expectante, se sugiere utilizar una música suave. Los estudios de musicoterapia indican el empleo de la música barroca como la más acertada, su ritmo, similar al cardíaco, induce al estado anímico anhelado.
La hora del cuento, denostada por algunos, es sin duda “cuando no se improvisa”, una especie de caricia que nuestros usuarios agradecen y esperan. Una correcta selección del texto y una adecuada “interpretación” de la lectura, logran capturar a la audiencia. Escuchar un cuento es un ejercicio que ayuda a educar la atención, invita a distendernos, a relajarnos, a imaginar. Reduce la agresividad, la tensión y el estrés que producen las exigencias y la tarea rutinaria.
Al terminar el cuento es interesante poder re narrar oralmente la historia entre todos. De esta manera el bibliotecario pude constatar el nivel de atención logrado.
Debemos desestimar para este tipo de actividades de recreación literaria, el empleo del texto para tareas gramaticales o de análisis. Esto convierte al placer de la lectura en un verdadero “tacle literario”.
La Biblioteca Escolar es una “Biblioteca Especializada” si consideramos el tipo de material bibliográfico de su fondo: literatura infantil, manuales y libros pedagógicos; el personal especializado “Maestro Bibliotecario” y al tipo de usuarios, que precisa una adecuada atención según su edad.
Las actividades de Formación de Usuarios podrán planificarse, de acuerdo a un programa que consiste en adjudicar la enseñanza de ciertas habilidades, para cada grado de la escuela. Teniendo en cuenta el objetivo final de este proceso, que consistirá en obtener como producto, lectores con habilidades, herramientas y competencias que le permitan manejarse en forma autónoma dentro de una biblioteca.
Las actividades que proponemos fueron puestas en práctica en la Biblioteca del Colegio Champagnat desde el año 2001, con resultados satisfactorios.
Preescolar: Qué es una biblioteca
1º Grado: Pautas de comportamiento y cuidado del material bibliográfico. Distintos soportes que se guardan en una biblioteca, su cuidado y manipulación. .
2º Grado: El libro: sus partes. Uso del manual o libro de clase. Visita a la sala de lectura de una biblioteca pública (BNM)
3º Grado: Uso del diccionario: el ordenamiento alfabético. Tipos de diccionarios: idiomas, RAE, sinónimos, antónimos, lunfardo, música, folclore, botánica. Consulta del Diccionario de RAE on line. La ficha bibliográfica.
4º Grado: Uso de diccionarios: abreviaturas, acepciones. Uso de enciclopedias en papel: Ordenamiento temático y alfabético. Lectura de fotografías antiguas. Lectura de mapas antiguos y modernos. Mapas y fotografías satelitales en Internet. Historia del libro.
5º grado: Uso de enciclopedias en papel y en otros soportes: CD Rom y on line. Lectura de documentos históricos. Tecnología: recuperación (restauración) de material bibliográfico. Búsqueda de información general en Internet.
6º Grado: Búsquedas bibliográficas en ficheros y bases de datos on line. Ubicación espacial de los números topográficos en la estantería. Lectura del Diario. Lectura de documentos sonoros. Lectura de películas históricas. El Diccionario de Lunfardo: Visita a la Academia Porteña de Lunfardo. Técnicas de estudio.
7º Grado: Técnicas de estudio. Actividades que pongan en práctica las habilidades aprendidas en el uso de todos los recursos de la biblioteca. Organización de una estrategia de búsqueda. Visita a una Biblioteca Pública (en lo posible especializada).
Este programa de Formación de Usuarios se sustenta en el anhelo de docentes y bibliotecarios de formar lectores críticos y autónomos. Las herramientas enseñadas son las necesarias para evitar la pérdida inútil de tiempo. Debemos lograr que sopesen y valoren su tiempo, empleándolo no tan solo para su propio bienestar, sino también para contribuir y reanimar los logros alcanzados por la Humanidad.
Nuestro Premio Nobel de Medicina Dr. Bernardo Alberto Houssay sentenció: “La mayor diferencia entre los hombres, depende de cómo aprovechan su tiempo”.

(1)Guillermo C. Elías: Profesor en Enseñanza Primaria, Bibliotecario Nacional y Locutor Nacional de Radio y TV. Actualmente se desempeña como Maestro Bibliotecario de la Escuela 24 DE 1º “Cornelia Pizarro” y es profesor de la Cátedra de “Psicología Estética y Formación del Lector” en la Escuela de Bibliotecarios de la Biblioteca Nacional.