La Eudoro Díaz, inaugurada en 1891, encontró por fin una sede para alojar sus 40.000 volúmenes.
Publicado el 29 mayo 2015
Ignacio Petunchi
Por Paola Cándido
Luego de casi un año y medio fuera
de funcionamiento, hoy reabrirá sus puertas al público la Biblioteca
Pedagógica Provincial Eudoro Díaz, reubicada en Santa Fe 2917. La
biblioteca –especializada en pedagogía dedicada a la formación de los
maestros– fue inaugurada el 11 de septiembre de 1891 por Díaz. Su
directora, María Cristina Pasinato, explicó a El Ciudadano que la
biblioteca comenzó con 200 libros y actualmente cuenta con 40 mil
volúmenes. “En la provincia hay dos bibliotecas pedagógicas: la de
Rosario y la de Santa Fe, que se llama Biblioteca Sarmiento”, apuntó la
mujer.
La biblioteca pedagógica funcionó en diferentes locales del
Ministerio de Educación hasta que en 1942 se concretó el deseo del local
propio, en 9 de Julio 1247. En marzo de 1981, la trasladaron por
decreto a Alem 3078, edificio de la intervenida Biblioteca Constancio
Vigil. El 6 de diciembre de 2012 la promulgación de la ley provincial
13306 dispuso la restitución de los bienes muebles e inmuebles a la
biblioteca Vigil. La misma ley comprometió al Estado provincial a
trasladar la Biblioteca Eudoro Díaz en el plazo de un año. Sin embargo,
el 6 de diciembre de 2013 –vencido el plazo de restitución del edificio–
sus bienes y cúmulo bibliográfico fueron embalados y trasladados a un
depósito donde funciona la Delegación Regional VI de Educación, en
Echeverría 150 bis.
Peregrinaje
“En el lapso de encontrar un nuevo espacio nos instalamos en la
planta alta de Laprida 1049. Nos causó problemas de adaptación y además
tuvimos que dejar de hacer nuestro verdadero rol. De todas maneras,
realizamos trabajos complementarios que nos ayudaron a la actividad
diaria como relevamientos de escuelas, las necesidades que tienen las
bibliotecas y, sobre todo, trabajamos con nuestro catálogo en línea”,
sostuvo Pasinato.
La directora de la entidad especificó que la biblioteca cuenta con
unos 40 mil volúmenes aproximadamente que estarán distribuidos en tres
pisos. En la planta baja está la recepción con estanterías abiertas al
público en general. Un entrepiso con una sala de lectura y estanterías, y
una sala para niños. Por último, en el primer piso, la parte técnica.
“La biblioteca estará abierta al público en general. Contamos con una
asociación de amigos, tratamos de que se vayan incorporando socios y a
través de ellos, con los requisitos correspondientes, se puede retirar
cualquier libro para llevar a domicilio.
También tenemos un formulario denominado desiderata, mediante el cual los usuarios pueden hacer propuestas de adquisición de libros u otros materiales bibliográficos”, detalló Pasinato.
También tenemos un formulario denominado desiderata, mediante el cual los usuarios pueden hacer propuestas de adquisición de libros u otros materiales bibliográficos”, detalló Pasinato.
Y concluyó: “Estamos muy contentos porque estuvimos mucho tiempo a la
deriva. Las promesas eran muchas y no se cumplían. Ahora se concretó,
por fin. Una biblioteca siempre es bienvenida en cualquier momento. En
la medida que avanzamos en poder concretarlo, la angustia que teníamos
se fue disipando. Nos va a llevar un tiempo poder funcionar como
corresponde, nos tenemos que ir acomodando”.
Símbolo de la formación
Eudoro Díaz nació en Tucumán el 19 de agosto de 1858 y murió el 29 de
abril de 1896 en Rosario. Hijo de Bartolomé Díaz y Catalina Helguera,
realizó la escuela primaria en su ciudad de origen y luego comenzó con
los estudios secundarios. Por razones económicas no pudo terminar allí
su formación académica y debió trabajar desde muy joven, pasando dos
años en Córdoba como dependiente en un almacén perteneciente a su tío.
En 1874, con 16 años, llegó a Rosario donde también se desempeñó como
almacenero, pero pudo retomar sus estudios en el Colegio Nacional N°1.
Fue designado celador en esa institución donde en 1876 concluyó sus
estudios, becado, aprobando en un solo examen los tres años finales.
Entre 1879 y 1880 ejerció el cargo de bibliotecario en esa misma
institución donde había estudiado. A partir de 1880 comenzó a trabajar
dictando clases como auxiliar. Ejerció la función docente durante 16
años, fue catedrático, vicerector y rector del Nacional Nº 1.
En 1885 fue designado inspector de las escuelas provinciales y
particulares de la 2ª circunscripción, cargo que ocupó hasta abril de
1896, cuando murió. Antes, en 1891, con la cooperación de maestros,
fundó la primera biblioteca especializada en pedagogía dedicada a la
formación de los maestros.